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02
03
2018

El calzado y la pisada

por Rafa 0

El Calzado Deportivo y la Biomecánica del Pie

Son muchos los deportes que se practican en todo el mundo y cada actividad precisa de un tipo de tecnología diferente de calzado según el pie, el terreno y el deporte. El calzado correcto hará la diferencia entre competir, ganar, perder y prevenir lesiones.

En condiciones normales, estando el calcáneo en el mismo plano que los metatarsos, el peso del cuerpo se distribuye algo más del 50% sobre el talón. Pero cuando el pié se encuentra en un calzado con tacón que eleva el plano del talón, el peso se desplaza proporcionalmente adelante según la altura que exista entre el talón y el plano del suelo. Las cabezas de los cinco metatarsianos participan en la distribución del peso que le corresponde a la parte anterior del triángulo del pié; 2/6 de la mitad del peso corporal caen sobre la cabeza del primer meta y 1/6 sobre cada uno de los restantes.

TIPOS DE PISADA Y HUELLA DESCALZO

SUPINADOR

NORMAL

PRONADOR

No tire su viejo calzado deportivo, primero debe analizarlo, quizás esté usando el calzado incorrecto para su tipo de pie y pisada según cadera y rodillas:

CRITERIO PARA LA ELECCIÓN DEL CALZADO DEPORTIVO

1. La zapatilla que da buen resultado a un compañero o amigo, no tiene por qué ser buena para otros. Hay que probarse varios modelos para elegir la más adecuada al pie teniendo en cuenta la adaptación de la morfología, número y actividad física.

2. Es aconsejable realizar la elección del tamaño al atardecer, cuando el pie está dilatado tras la actividad de la jornada, en las mismas condiciones que si se hubiera realizado una marcha de más de 3 kilómetros.

3. Para acertar con el número hay que probarse el calzado con el tipo de calcetín que se usa para la práctica deportiva. Es conveniente probarse el número que se calza habitualmente y uno más para comparar la comodidad y el ajuste entre uno y otro.

4. Al probarse la zapatilla hay que fijarse en que el talón esté bien calzado, los dedos se muevan con libertad y el dedo gordo e índice no se replieguen sobre los demás.

5. Cuando no se tiene la seguridad de que el calzado es de la talla adecuada, hay que probarse otros calzados de las mismas características pero de diferentes fabricantes.

6. Cada país posee una relación diferente entre la talla en centímetros y el número de calzado. Incluso en el mismo país se observan diferencias entre distintos fabricantes. Encontrar la talla correcta solo es cuestión de probarse números y andarlos.

Tradicionalmente se ha venido clasificando el calzado de carrera en tres tipos; de acuerdo a las anteriores consideraciones, son zapatillas de pronador, neutras y de supinador:

Las zapatillas de pronador

Buscan conseguir un soporte interno del pie en la fase media de apoyo, para evitar la sobrecarga de las estructuras que sujetan el pie (el tendón tibial posterior y la fascia plantal), que están en situación de tensión, lo que puede conducir a lesiones. Además este soporte o control de la pronación impide una excesiva rotación tibial interna, que puede favorecer lesiones de la rodilla. Estas zapatillas son de horma recta y tienen un arco plantal interno acusado, además de poseer una pieza de plástico en esta parte interna de consistencia firme. Actualmente esta pieza no se aplica sólo en la parte medio-posterior del calzado, sino que es más amplia, extendiéndose hacia delante.

Las zapatillas de supinador

Buscan conseguir una adecuada amortiguación, de acuerdo con el tipo de pie rígido que se suele asociar a esta pisada. Por ello tienen diferentes sistemas, patentados por las marcas, que se basan en la utilización de las propiedades elásticas del aire comprimido y la goma. Esta amortiguación permite reducir el impacto articular y músculo-tendinoso inducido por la carrera. Por último, la horma suele ser más curva y no tienen sistemas de control de pronación.

Biomecánica del pie en carrera y su relación con el calzado

Todos hemos visto correr a alguien, es un acto natural y común. Vistos de perfil, la mayoría de los corredores de largas distancias al trotar y correr (existen excepciones) contactan el piso inicialmente con el talón, después se observa el apoyo total del pie sobre el suelo y enseguida se da el despegue con la parte anterior del pie, para dar el siguiente paso o zancada con el otro pie. La complejidad y cantidad de movimientos y apoyos que realizan los tobillos y los pies de cada atleta al trotar y correr, se observa por detrás (de espaldas). Motivo por el cual existen tantos modelos de zapatillas. Se calcula que por cada modelo de calzado deportivo de un tipo de actividad física, existen cinco modelos de zapatillas para realizar ese deporte.

Primero analicemos lo que le ocurre a un corredor con pisada normal, eficiente o biomecánicamente correcta. Durante la carrera, de manera general, aunque también existen las excepciones, la primera zona que hace contacto con el suelo es la parte externa del talón. Esto se debe a que previo al primer contacto, el tobillo se mueve hacia su lado externo definiendo un movimiento denominado de Supinación. Dicho movimiento es normal y prepara al pie para dar el primer apoyo. Examine el desgaste de la suela en la parte externa del talón de sus zapatillas usadas.

Una vez que el talón ha contactado el piso, el tobillo realiza un movimiento normal de rotación interna (es decir, el tobillo gira o se tuerce ligeramente, lo mismo que la pierna), al mismo tiempo que el pie comienza a apoyarse sobre el piso comprimiendo ligeramente la bóveda plantar. Dicho movimiento se denomina de Pronación y es vital que se realice porque cumple con dos funciones básicas: amortigua de manera natural el impacto y adapta el pie a la forma e inclinación del piso sobre el que se corre. ¿Qué tanta pronación es normal? Aquí hay divergencia de opiniones, pero la mayoría de los investigadores coinciden en que el eje del talón debe estar perpendicular al suelo.

A continuación se da el segundo apoyo del pie sobre el piso. Observe que tanto el pie como el tobillo y la pierna se alinean para definir el apoyo sobre el suelo, que los especialistas han denominado Neutral. Tal apoyo y alineamiento tienen el objetivo de preparar los músculos y ligamentos del pie así como al Tendón de Aquiles para ejecutar de la manera más eficiente el despegue, que en un pie calzado se da con la parte central o ligeramente externa del calzado, definiendo de nuevo un movimiento de supinación.

En resumen, tanto los tobillos como los pies calzados con zapatillas en un deportista con pisada eficiente o normal, se mueven y “tuercen” conforme se desarrolla el paso de carrera, de afuera hacia adentro (en el contacto del talón sobre el suelo e inmediatamente después en el primer apoyo, respectivamente) y de adentro hacia fuera (en el segundo apoyo y durante la fase de despegue, respectivamente). Todos estos apoyos y movimientos se ejecutan con una duración aproximada de entre 1/3 y 1/4 de segundo, por lo que es muy difícil observarlos a simple vista. Investigaciones destacan que aproximadamente el 30% del total de los practicantes de las carreras pedestres son atletas con pisada eficiente o normal.

Para que queden claros los términos de pronación y supinación realice el siguiente experimento:

Siéntese y ladee su pie hacia adentro, su tobillo está pronando y el pie se mueve en eversión. Ahora ladéelo hacia fuera, su tobillo está supinando y el pie se mueve en inversión. Tanto los tobillos como los pies son estructuras sumamente móviles durante una caminata, porque de lo contrario, si fueran rígidas, pareceríamos el personaje de Robocop al caminar, trotar o correr y los zapatos deben acompañar a estos movimientos acomodándose a nuestro tipo de pie.

Existen otras variantes de pie:

VALGO O EN ABDUCCION, antepié desviado hacia afuera.

PIE VARO O EN ADUCCION, antepié desviado hacia adentro.

PIE CON EVERSION O EVERTIDO, antepié en valgo y pronado (combinación de aducto y pronado).

PIE CON INVERSION O INVERTIDO, antepié en varo y supinado (combinación de aducto y supinado)

Todo calzado deportivo se subdivide en tres zonas principales:

1. Retropie o Talón (Rearfoot). Tercio del calzado que abarca la parte posterior del mismo y que corresponde principalmente a la zona del talón (lo que abarca el Contenedor del Talón).

2. Mediopie (Midfoot). Segundo tercio de las zapatillas (aproximadamente a la altura de la bóveda plantal y la zona correspondiente al empeine del pie).

3. Antepie (Forefoot). Ultimo tercio del calzado que corresponde a la zona de los metatarsos y los dedos de los pies (la punta del calzado).

Hoy en día podemos elegir el calzado en función del deporte que vamos a realizar. Cada marca tiene varios modelos para un deporte especifico y también podemos elegir un modelo con punta afilada para Pie Griego (donde el dedo índice es el más largo del pie) o un modelo con punta cuadrada para el Pie Egipcio (donde el dedo gordo es el más largo del pie y que es el más común).

Un pie griego puede usar una zapatilla para pie egipcio, pero no al revés. Pie Pronador (pie con predisposición a exagerar el movimiento de inclinación hacia dentro de los tobillos) o Pie Supinador (tobillo que presenta respecto a la pierna una posición arqueada hacia afuera). Debemos tener en cuenta si nuestro pie es Cavo con arco pronunciado (fascitis: irritación del tejido de la planta del pie y tendinitis: inflamación del tendón de Aquiles) o Valgo del tipo pie plano (mucha flexibilidad hace que sufra el músculo tibial anterior).

Analice sus zapatillas viejas por el desgaste de la suela

La deformación de la punta por acción de los dedos determina si se trata de un pie griego o egipcio. La deformación que producen los cordones sobre el empeine, mostrarán el tipo de arco y al juntarlas desde los talones, se ve el grado de inclinación en que fueron forzadas para determinar si es supinador o pronador. También puede analizar el tipo de pisada que deja en diferentes superficies y terrenos. Cuando decimos que la pronación es un movimiento normal del pie, es debido a que esa acción se encuentra mecánicamente justificada como un modo de amortiguar el impacto contra el suelo en la fase de apoyo de la carrera. En el pie normal y aún en el pie plano constituye un mecanismo excelente de moderación de las fuerzas de impacto, que se dan en el contacto y sostén del peso del cuerpo en carrera. El pie supinador también disminuye las fuerzas de impacto tras la caída de la fase de vuelo de la carrera, pero no lo hace con tanta eficacia.

Debido a que una exagerada pronación conlleva a una excesiva rotación interna de la tibia (sentido contrario al de las agujas del reloj), ésta condición puede producir daños a las articulaciones y tejidos que se encuentran por encima del tobillo, siendo la rodilla la más afectada. Se ha podido relacionar la pronación excesiva con la aparición de condromalacia, una afección muy común en los corredores que afecta el funcionamiento de la rótula; además de síndrome tibial medio, síndrome tibial posterior y tendinitis aquilea. Dado que la rotación de la tibia puede producir fuerzas que exceden la rotación compensatoria del fémur, ciertas lesiones de la articulación de la cadera pueden ser consecuencia de una pronación excesiva en los pies.

Por otra parte el pie supinador supone otros problemas para el corredor, dado que esta característica biomecánica ha podido también ser asociada a varios tipos de afecciones en los corredores, tales como el síndrome de la banda iliotibial, la fascitis plantal y la tendinitis aquilea. La profusión de lesiones con variados tejidos implicados, pueden producir tanto la pronación como la supinación excesiva, pues las estructuras anatómicas sometidas a importantes fuerzas que se producen en la carrera, se ven superadas en mayor o menor grado.

 

 

El tiempo que pueden durar unas zapatillas dependerá del deporte

La pisada y los materiales con que están hechas, se puede decir que duran entre 800 y 1.200 Km. Se asombrará al sumar la distancia recorrida diariamente dentro de su hogar, la vía pública y la oficina. Tampoco espere que su calzado se destroce para cambiarlo, ya que su próximo paso será a la sala de urgencias con alguna lesión y menos use el calzado con sus cordones flojos, porque toda la tecnología puesta en ese calzado no habrá servido de nada. Un deportista que entrena todos los días, se aconseja el cambio de calzado deportivo a los seis meses y en corredores de maratón, la sustitución debe hacerse tras los 900 kilómetros de entrenamiento.

Antes de ajustar bien su calzado debe acomodar bien sus medias, luego el pie, llevándolo hacia atrás del talón del calzado, seguido acomode la lengueta y los laterales de la zapatilla para finalmente ajustar los cordones o el sistema de cierre (cierre abrojo, relámpago, etc.) debe quedar perfectamente calcada y ajustada a su pie; pero no hacer una tortura con demasiada presión que impedirá la circulación sanguínea. Los días de verano seguramente tendrá que recalibrar ese ajuste cada tantos kilómetros por la dilatación de sus pies y el exceso de calor que generan.

No son necesarias zapatillas caras para hacer deporte, pero por desgracia suele ir pareja la calidad con el precio, pero se pueden encontrar zapatillas por menos dinero que sean las correctas. Un dato importante, no use las zapatillas de deporte para pasear, piense que pasaría si usamos las ruedas de un Formula 1 para ir por el campo, y a pesar de poder circular, acabaríamos rompiéndolas. Tampoco corra una maratón con zapatillas recién compradas, deben tener un mes de buen uso. Las medias también serán muy importantes, siempre busque 100% de algodón sin costuras o costuras invisibles y con un buen talón, nunca compre medias tubo sin talón.

Si va a correr una maratón de larga distancia (unos 20 Km.) sobre superficies lisas como asfalto o pavimento debe llevar un paso ligero sin impactos con velocidad entonces elija las zapatillas más flexibles y livianas (unos 200 gramos), con suelas muy blandas, pero si corre una maratón de menos de 10 Km. donde seguro debe correr con más impactos y picadas busque refuerzo en los talones y semilivianas (unos 300 gramos). Para entrenar las más resistentes y pesadas (400 Gramos) tipo todo terreno, cuando valla a competir con las livianas se sentirá corriendo sobre las nubes.

Si va a levantar pesas piense que no requiere de ningún tipo de impacto y solo es sobrepeso, por lo que podemos buscar zapatillas muy flexibles y livianas, pero jamás las use para correr ni siquiera en la cinta caminadora o calle. Una todo terreno podría adaptarse, como la zapatilla para entrenamiento aunque no es lo ideal para las pesas. Son buenas unas hojotas reforzadas del tipo franciscanas que sujetan bien el empeine y el taló; pero nunca use las hojotas que solo sujetan el empeine porque seguro se correrán del talón del pie y usted perderá estabilidad en el levantamiento de pesas.

 

Independientemente de la marca o el modelo que se trate, el calzado deportivo para correr, deben cumplir con los siguientes requerimientos:

Primero

Deben aportar la estabilidad adecuada a los tobillos y pies en cada fase de la pisada, especialmente en la fase de contacto del talón sobre el suelo e inmediatamente después, cuando el tobillo realiza el famoso movimiento de pronación.

Deben limitar los movimientos excesivos de los tobillos y pies, específicamente en la zona interna del talón y en la zona media e interna de los pies. Esto porque existe un elevado porcentaje de deportistas que tienen la tendencia a deformar su calzado deportivo hacia adentro, alteración denominada “sobrepronación”.

Deben aportar la libertad de movimientos suficientes a los tobillos y pies cuando éstos no absorben de manera natural y eficiente los impactos durante las distintas fases de contacto sobre el suelo.

Segundo

Dados los traumatismos repetitivos generados cada vez que los pies hacen contacto con el suelo al trotar y correr (a mayor velocidad de carrera se incrementa la presión del impacto, que equivale entre 3 y hasta 6 veces el peso del deportista), el calzado debe aportar una adecuada amortiguación, especialmente en la zona del talón, durante el primer contacto y en la zona de los metatarsos al momento del despegue.

Estas dos primeras premisas se refieren al carácter o función preventiva que debe tener el calzado, ya que protege a los atletas de infinidad de lesiones en huesos, tendones, articulaciones y músculos a lo largo de todo el cuerpo y no únicamente en las extremidades inferiores.

Tercero

Además el calzado para correr se han convertido, cuando presentan aditamentos específicos, en una excelente herramienta de trabajo para que el médico los utilice junto con las plantillas ortopédicas personalizadas, en la solución de problemas morfofuncionales a nivel de tobillos y pies. El médico ortopedista debería conocer los nombres y funciones de las partes más importantes de un calzado para correr y además estar al día en cuanto al modelo y los aditamentos presentes en el calzado. Si no ocurre esto, las plantillas ortopédicas que el médico prescribe y que se insertan en en un calzado especifico, pueden inutilizar las características y aditamentos del calzado deportivo y de las plantillas ortopédicas.

Cuarto

Dado los materiales utilizados en su fabricación, los calzados para correr nos ayudan a realizar sin contratiempos y en forma placentera infinidad de carreras. La comodidad que deben brindar el calzado correctamente elegido debe ser tal, que hasta debe olvidar que las lleva puestas, incluso en los entrenamientos y competencias más duras.

Para que cualquier deportista garantice que el calzado deportivos cumple a la perfección con las cuatro anteriores premisas existe un requisito básico. El calzado deportivo para correr debe ser elegido correctamente. Es decir, debe cubrir los requerimientos específicos de estabilidad, amortiguación y ajuste que demandan los tobillos y pies de cada corredor. De lo contrario, si carece del conocimiento básico adecuado para realizar una buena elección, compra y uso de calzado, entonces sólo tendrá la certeza de haber adquirido los más caros instrumentos de tortura, que sin duda afectarán su rendimiento deportivo y su salud.

 

 

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